Sebastián C. Santisteban

Tropical psychotic postexistentialism. Cine, escritura, IA y pensamiento crítico.

Categoría: Postexistencialismo psicótico tropical

  • Jorge Luis Borges, con su mezcla de metafísica y poesía, nos regaló una de las reflexiones más profundas sobre el tiempo: «El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego». En esta cita late una paradoja que no solo atraviesa la condición humana, sino que define, de manera inquietante, el acto de crear cine: luchar por dejar una huella en el río imparable del tiempo.

    En Ruinas Artificiales, nuestra más reciente película, actualmente en etapa de postproducción, exploramos esta tensión a través de la historia de un grupo de cineastas independientes que buscan lo imposible: adaptar un relato de Borges a la pantalla grande. Sin embargo, su lucha no es solo contra las limitaciones técnicas y presupuestarias, sino contra algo más inasible y universal: el tiempo. En un mundo saturado por consumos efímeros, ¿cómo crear algo que aspire a durar?

    El título Reels no es casual. Estas piezas breves y virales que dominan nuestras redes sociales son el escenario perfecto para reflexionar sobre la naturaleza fragmentada del tiempo contemporáneo. En su desesperado intento por financiar su película, los protagonistas se ven obligados a convertir su sueño borgiano en contenido viral: el arte del detalle frente a la velocidad de lo desechable. Aquí surge la paradoja central de nuestra historia: ¿cómo reconciliar el deseo de trascendencia con un medio que, por naturaleza, parece diseñado para ser olvidado al instante?

    En Reels, el tiempo no es solo un enemigo: es un personaje más. Cada segundo cuenta, tanto en la narrativa como en el mundo interior de los personajes. Cada decisión creativa se convierte en una apuesta contra la irrevocabilidad del destino, ese «infierno de hierro» que Borges describe. Pero entre las zarpas del tigre y las llamas del fuego, también emerge una posibilidad: ¿y si abrazar lo efímero fuera, en sí mismo, un gesto de resistencia? ¿No es cada Reel, por pequeño que sea, un intento de convertir el río en un espejo?

    Dirigir esta película ha sido, para mí, enfrentar ese tigre del tiempo. Cada día de rodaje, cada decisión en la sala de edición, ha sido un zarpazo que me recuerda la fragilidad de la creación. Pero también ha sido un recordatorio luminoso de que, como Borges insinúa, no estamos separados del tiempo: somos parte de él. La lucha no es contra el río, sino con el río. No es una guerra, sino una danza.

    En el mundo de Reels, lo real no da tregua. Los personajes, como nosotros, enfrentan la angustia de sus limitaciones, pero también descubren que crear es un acto de belleza y resistencia. Quizá no podamos detener el río ni escapar del tigre, pero sí podemos nadar, rugir, arder. En esa lucha reside la esencia del cine: un acto de desafío y de memoria, un eco fugaz de eternidad que persiste aun cuando todo lo demás se desmorona.

    Al final, entre el fuego y el río, queda el cine. No como victoria contra el tiempo, sino como su transformación. Quizá no podamos vencer al tigre, pero al convertir su rugido en arte, lo hacemos inmortal. Y tal vez ahí, en esa paradoja luminosa, el cine –como Borges, como el tiempo mismo– encuentra su verdadera naturaleza: una memoria viva que se atreve a ser eterna, aunque solo dure un instante.