Silhouette at sunset among concrete columns, cinematic still

Sebastián C. Santisteban

Tropical psychotic postexistentialism. Cine, escritura, IA y pensamiento crítico.

Ruinas Artificiales

Fotograma nocturno de Ruinas Artificiales
// Feature film · 2026 · Spain × Colombia N.º 001 · ES + EN · 117 min

RuinasArtificiales

AI & guerrilla filmmaking · the future of cinema?

«El fin de lo humano y el fin de lo real son el mismo fin.»

● Ahora en circuito de festivales
FormatoFeature film
Duración117 min
Año2026
Ratio4:3 / 16:9
ProducciónRumbo a Peor Films
CoproducciónSway Audiovisuals
01 · Teaser

La ficción empieza a contaminar la realidad

Fotograma azul de Ruinas Artificiales
TEASER.RUINAS.MOV4:3 → 16:9
// Una película dentro de una película dentro de una película

El rodaje los destruye uno a uno.

La precariedad no aparece como limitación ornamental, sino que se convierte en método, textura y amenaza narrativa.

02 · Sinopsis

Un rodaje sin dinero. Una realidad que colapsa.

Un grupo de cineastas aficionados rueda en Barcelona, sin un euro, una ficción sobre una escritora encerrada con un monolito que intenta crear seres reales escribiéndolos. Los lidera un consultor empresarial con personalidad múltiple.

Lo acompañan un guionista que delega su trabajo a una IA, una actriz que recurre al chamanismo para ocultar su falta de compresión del cine, un actor que acosa a sus compañeras escudado en el método, un editor sin papeles y una tiktoker que predica la revolución marxista entre reel y reel. Mientras filman, los personajes de la ficción empiezan a contaminar la realidad hasta volverse indistinguibles.

Los efectos visuales de esa ficción están generados con inteligencia artificial, y los propios personajes la critican desde dentro de la película.

Sátira y comedia negra en el linaje de Dogma 95 y la Nouvelle Vague, donde la precariedad no estorba, sino que se convierte en estética.

«Una película que critica el uso de la IA en el cine haciendo uso de la IA.»
04 · Director's statement

La locura como hecho colectivo y radicalmente humano

«Aquí nadie se rompe solo, y nadie se cura solo tampoco.»

La locura, en el cine y en la vida, suele tratarse como un asunto del individuo. Un personaje se rompe mientras el mundo mira desde una distancia segura y cuerda. A mí me interesaba lo contrario, la locura como hecho colectivo y radicalmente humano. Ruinas Artificiales es una película coral sobre un grupo de cineastas amateur que pierden el sentido de lo real juntos. Aquí nadie se rompe solo, y nadie se cura solo tampoco. Se contaminan unos a otros, escena a escena, hasta que la ficción que ruedan y el detrás de cámaras ya no se pueden distinguir.

En el centro del coro hay dos polos. Un director con múltiples personalidades y una escritora encerrada en una habitación con un monolito a quien ya no le basta con escribir personajes, sino que quiere traerlos a la vida. Alrededor de ellos, un ensamble de diecisiete voces en dos idiomas hibridados como si fueran uno: actores, técnicos, impostores, inocentes y cínicos. Cada uno encarna una manera distinta de necesitar algo genuinamente humano en un mundo donde ya casi todo es artificial. La película refleja este derrumbe, esta fractura, como hechos cotidianos y bellos, sin héroes que nos guíen a salvo hacia un más allá.

El método de realización obedece a la historia y se transformó en un elemento narrativo. Rodamos en Barcelona sin presupuesto (al igual que nuestros personajes) y sin esconder que no lo teníamos. En el linaje del Dogma 95 y la Nouvelle Vague y aplicando las nuevas tecnologías de la IA para generar los efectos visuales, la precariedad terminó por convertirse en parte misma del estilo narrativo. La película respira entre el 4:3 y el 16:9 mientras sus capas de ficción se pliegan unas sobre otras, entrelazandose entre sí como una cinta de Moebius en la que no se sabe cuándo empieza y cuándo termina cada una. Así, la IA, uno de los temas más polémicos y fundamentales de la actualidad, la atraviesa en varios niveles que se mezclan. A nivel de la escritura de la historia dentro de la historia, a través de Víctor, el personaje guionista que engañosamente delega su trabajo creativo a la máquina; en la cinematografía, en dónde hay planos enteros generados con IA y luego repudiados por los mismos personajes que aparecen en ellos; y en la pregunta central de la historia que reflexiona respecto a aquello que nos hace genuinamente humanos y distintos de una tecnología que cada vez nos copia mejor, al punto del pánico y la rabia globales. Usamos la IA contra sí misma; el algoritmo se volvió cómplice y objetivo a la vez; método y ruina.

Ruinas Artificiales también conversa con una tradición. Del 8½ de Fellini hereda la nostalgia y el delirio como materia del cine que se filma a sí mismo; de The Disaster Artist, la épica del amateur que hace su obra contra todo pronóstico, impulsado por la ignorancia, la idiotez y esa inocente pasión por un oficio que suele cerrarse a una élite exclusiva, y donde la belleza surge de lo paupérrimo y sincero. De este modo, como director he querido esbozar, al menos tangencialmente, las preguntas centrales de nuestra época. ¿Qué queda de humano cuando casi todo lo que vemos, leemos y sentimos viene fabricado (o mediado) por un algoritmo? ¿Y aún importa esta pregunta?

Ruinas es también una película sobre la salud mental, contada desde adentro. Sin sermones sobre qué es lo real ni cómo defender una supuesta normalidad cuerda, pues propone que justamente es en la duda y en la fractura, en ese no saber, donde nos definimos como seres humanos. Pues esto, a su vez, implica que no somos producto de una programación, sino más bien, de una contingencia que nos excede y que no se puede matematizar. A la vez de que se ríe de esta misma necesidad de cuestionarse todo, entre otras cosas, porque la risa es uno de los últimos reductos de resistencia humana.

Y es, también, una película queer, arruinadamente queer. Kai y Tonyo no cargan ninguna bandera ni protagonizan ninguna lección; son personajes no binarios como otros son cínicos o mayores de cincuenta años o delirantes, cada uno en su propia burbuja de la actualidad; y a nadie dentro de este mundo se le ocurre cuestionarlo. Les toca la misma ruina que a todos, sin salvación ni condena aparte. Esa igualdad radical, hoy nuevamente tan rara, se convierte en una forma de subversión.

Las vanguardias fueron, antes que un estilo, una manera de asumir riesgos para agitar a una humanidad pasmada y alienada. Se trataba de hacer las películas para las que la industria de su tiempo no tenía lugar, de hacerlas por necesidad vital y con lo que se tuviera a mano, buscando modos de expresión más autónomos y libres. Nosotros nos hemos guiado por este mismo ideal y riesgo, y por esta misma necesidad. Así, la película problematiza la gravedad de caer en la aceptación de que lo artificial, lo algoritmico, se convierta en el fundamento de lo real, lo cual implica rendirse al dominio de la máquina y renunciar a lo contingente de lo humano; es decir a nuestra propia autonomía. Los personajes de Ruinas aspiran a firmar esa rendición, pero no pueden. Su locura los salva. En medio de la idiotez y la violencia terminan haciendo, sin darse cuenta, una película hermosa, terminan siendo profundamente humanos.

Ruinas abre con la parábola del payaso de Kierkegaard. Un incendio se prende en el teatro tras bambalinas y mandan al payaso a avisarle al público; el público cree que es parte del espectáculo y aplaude, el payaso insiste, desesperado, pero el público aplaude más fuerte. Así, pensaba Kierkegaard, se acabará el mundo, entre los aplausos de los ingeniosos convencidos de que la gran tragedia se trataba de un simple chiste, y un espectáculo. Ruinas Artificiales es ese aviso, contado desde adentro del incendio, por gente que ya no sabe del todo si actúa o delira o está ardiendo.

Metaficción y comedia negra para estos tiempos absurdos y reaccionarios que se nos vienen encima.

05 · Characters · Ensemble

Seis artistas destruyéndose

Ensemble de Ruinas Artificiales reunido alrededor de una mesa
// Reparto coral · ficción en colisión
// 01

El Director

Que se disuelve en personalidades múltiples mientras dirige.

// 02

El Guionista

Que delega engañosamente su escritura a la máquina.

// 03

La Actriz

Que recurre al chamanismo para ocultar su falta de compresión del cine.

// 04

El Editor «ilegal»

El único testigo cuerdo que queda en la sala.

// 05

La Tiktoker

Que predica la revolución marxista entre reel y reel.

// 06

El Actor

Que acosa a sus compañeras escudado en el método.

Full ensemble · Lina Forero · Michael Strelow · Gian Bonacchi · Alina Razumenko · Aldo D'Ibaños · Nathalie Meyer · Carla Pueyo · Berenice Zavala · Lena Sakalla · Vlada Lacheev · Leo Feygin · Helena Guillàn · Enrique Martin · Cristina Cretegny · Josué Jaramillo · Aleix Solé · Alfredo Sanchez · John Japhet Tubeo

06 · Frames

Una realidad. Demasiadas versiones.

Rodaje coral de Ruinas ArtificialesN.º 01 · ON SET
Personaje sentado bajo iluminación roja y azulN.º 02 · FICTION
Personaje bajo iluminación verdeN.º 03 · RITUAL
Personaje bajo iluminación azulN.º 04 · CREATION
07 · Screenings log

Screenings

→ 09 · 05 · 26 · ✓

Avant-première · Barcelona

Alder Art Studios · localidades agotadas, 90 plazas · Q&A en directo + livestream.

→ NEXT

Circuito de festivales

Las próximas proyecciones se anuncian aquí cuando estén confirmadas.

09 · Director

Sebastián C. Santisteban

Sebastián C. Santisteban durante el rodaje// ON SET · BARCELONA

Writer · Director · Producer

Colombiano (1988), radicado en Barcelona. Ruinas Artificiales es su primer largometraje, después de los cortos Bel (Stockholm City Film Festival; NIFF Navarra) y El Barnaverso (Absurd Film Festival). Fundó Rumbo a Peor Films -nombre tomado del Worstward Ho de Beckett- para hacer cine bajo restricciones reales, sin esperar permiso, en la línea del Dogma 95.

Su obra pertenece a un marco propio que denomina postexistencialismo psicótico y tropical. Allí se cruzan la crisis existencial del sentido, la fragmentación del sujeto por los algoritmos y la cultura digital, la psicosis ordinaria lacaniana y una precariedad latinoamericana que inventa sus propias formas de supervivencia creativa en un mundo experimentado como apocalíptico.

Su trabajo se distingue por la fusión del humor negro, la crítica social y una combinación innovadora de géneros, uniendo la profundidad narrativa de la literatura con el impacto visual del cine.

10 · Credits

La película también es quienes la hicieron

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// 01 · Dirección

Director · Writer

Sebastián C. Santisteban

// 02 · Producción

Production

Consuelo Monsalve · Gian Bonacchi · Sebastián C. Santisteban · Rocio Vecco · Miki de los Toyos

// 03 · Cinematografía

Cinematography

Peter Kreil · Nahuel Beade · Daniel De La Lastra · Ana García Amaya · Iñaki Gorraiz · Daniel Salas

// 04 · Montaje

Editing

Petar Angelov · Sebastián C. Santisteban · Carla Sáiz Lara

// 05 · Sonido y música

Sound · Score

Roman Schoenbichler · Julia Daswani · Juan F. Arevalo · Paulina Oñate · Henrique Andersson

// 06 · Arte

Art Department

Diana Malù · Iuliia Mostova · Dagna Dudrak · Paula Carreras · Juan Muñoz · Helena Guillàn · Manu Valencia

// 07 · Makeup

Makeup · Hair

Mario Cordoba · Fernanda Arroyo · Diego · Jhoselyn · Judit · Nayumi · Valentina

// 08 · VFX y color

VFX · Color

Raquel Minguillón Fernández · Laia Pastor · Jorge Espinosa · David Conejo

// 09 · Dirección asistencial

Assistant Direction

Mery Rose Franco · Nacho Narvaez · Marcos Oteiza Bemergui · Luisa · Felipe Gutiérrez

// 10 · Special thanks

Special Thanks

Axevera Consulting · Espai Jove Ca la Panarra · White BCN · Language Department