El Barnaverso
Cuando la realidad es el guion
Tráiler
Cortometraje completo / Full short film
Sinopsis
En la Barcelona de un universo alternativo, cinco anuncios promocionan a la ciudad como un destino paradisiaco. Una serie de voces en off, barrocas y entusiastas, guían al espectador por un recorrido idílico a través de la arquitectura de Gaudí, el mar, la vida nocturna, los artistas, incluso los carteristas en el metro, integrados al paisaje como una atracción más.
Poco a poco, sin embargo, la campaña empieza a agrietarse. Entre los eslóganes comerciales y las sonrisas impostadas se cuelan la gentrificación, la soledad, la ansiedad, la precarización, el cansancio, un intento de suicidio en medio de una clase de bachata. La ciudad ideal que los anuncios venden y la ciudad miserable que se asoma por las grietas conviven en el mismo encuadre, y el espectador termina sin saber muy bien de cuál de las dos se está riendo.
Concebido como una parodia de los multiversos del cine contemporáneo, El Barnaverso imagina un universo paralelo que, en lugar de ofrecer una fuga, devuelve al espectador a su propia y deprimente burbuja. Una carta de amor a una Barcelona escrita en el idioma de la publicidad y la sátira. Y al mismo tiempo una pequeña interpelación sobre la sospecha de que la ciudad deprimente que habitamos, en realidad, no dista demasiado de la que los grandes capitales tratan de vender. Y eso da miedo, y risa.
Nota del director
El Barnaverso es una carta de amor a Barcelona que trata de no ser muy cursi. O, mejor dicho, que se permite serlo, pero disfrazándose de campaña publicitaria, de tutorial de YouTube y de catálogo turístico. Es un cortometraje hecho de formatos prestados: anuncios, tutoriales, videos promocionales. Cada uno de esos fragmentos intenta vender la ciudad, pero en el camino termina revelándola.
La idea nació de una sospecha. Últimamente se habla mucho de Barcelona en términos de turismo masivo, gentrificación, burbuja inmobiliaria. Y todo eso es real. Pero también es real que esta ciudad tiene una energía cotidiana difícil de explicar: una forma de funcionar a medio camino entre la eficiencia y el caos, entre la belleza y el absurdo. Me interesaba capturar eso, pero no desde el documental clásico, sino desde un lugar más oblicuo: ¿qué pasaría si alguien intentara vender esta ciudad en serio, con toda la maquinaria del marketing, y la propia ciudad se resistiera?
Cinco anunciantes toman la palabra para promocionarse. Lo hacen con entusiasmo, con datos, con promesas. Pero la ciudad se les cuela por las grietas del discurso. Lo que empezó como un elogio se vuelve confesión. Lo que quería ser un catálogo se convierte en retrato. Y lo que debería haber sido publicidad termina siendo, sin querer, una pequeña declaración de amor. La película está construida como un falso multiverso —una parodia de las franquicias cinematográficas que hoy dominan las salas— donde cada “universo” es, en realidad, un formato publicitario distinto. Es una estructura de sketch, pero con un hilo emocional que la atraviesa.
El Barnaverso pone a funcionar dicha contradicción como si fuera un motor narrativo. Es una comedia, sí. Pero también es un experimento sobre lo que ocurre cuando el lenguaje publicitario —diseñado para simplificar— se encuentra con una realidad que se niega a dejarse reducir.
El Barnaverso se hizo con un enfoque híbrido: cerca del 80% es metraje real y el 20% imágenes generadas con IA. Fue pionero a inicios de 2024, cuando ese tipo de integración aún era poco común en el cine independiente.





